EE.UU. acepta Boeing de Catar como nuevo Air Force One y desata polémica
Publicado el 21/05/2025 a las 22:26
- Catar ofrece avión presidencial
- Trump acepta Boeing 747
- Senadores critican regalo extranjero
Según informa la agencia EFE, Estados Unidos ha aceptado formalmente un Boeing 747 ofrecido por Catar para ser utilizado como el nuevo avión presidencial Air Force One.
La decisión fue anunciada este miércoles por el portavoz del Pentágono, Sean Parnell. Quien confirmó que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha dado luz verde a la aeronave bajo el cumplimiento de las normativas federales.
El Departamento de Defensa también aseguró que trabajará para adaptar el avión a los estándares de seguridad y operatividad requeridos para transportar al presidente de la nación.
Sin embargo, la aceptación del avión ha desatado una ola de críticas, cuestionamientos legales y preocupaciones por la seguridad nacional.
Regalo de Catar despierta sospechas

El ofrecimiento catarí se conoció a mediados de mes, tras una filtración que generó inquietud tanto en sectores demócratas como republicanos.
Una de las principales críticas gira en torno a la Constitución estadounidense. Que prohíbe a los funcionarios públicos aceptar regalos de gobiernos extranjeros sin la aprobación del Congreso.
Desde el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Varios senadores demócratas emitieron un comunicado calificando el gesto como “un claro conflicto de intereses” y una potencial “invitación a la influencia extranjera”.
El senador republicano Ted Cruz también se pronunció, advirtiendo que la aceptación del avión “plantea importantes problemas de espionaje y vigilancia”.
Air Force One provisional: un reto técnico

Las dudas se intensifican ante el hecho de que Catar, aunque considerado un aliado estratégico, sigue siendo una nación extranjera con sus propios intereses geopolíticos.
Además, voces del Congreso y del ámbito militar han resaltado el complejo proceso de adaptación que requerirá el Boeing 747 catarí.
Transformar un avión comercial en un Air Force One funcional implica la instalación de sistemas avanzados de comunicación, blindaje, medidas defensivas y equipos de seguridad clasificada.
Expertos calculan que esa conversión podría costar cientos de millones de dólares y tardar al menos dos años en completarse.
Trump defiende la decisión ante críticas

La controversia también se ha alimentado del hecho de que fue la administración republicana, según CNN, la que inicialmente contactó a Catar para negociar el ofrecimiento.
Esta versión contradice lo dicho por el primer ministro catarí, Mohamed bin Abdulrahmán. Quien aseguró que se trató de un gesto de buena voluntad “normal entre aliados”.
El expresidente Donald Trump, por su parte, defendió la decisión en su red social Truth Social. Calificando el gesto como “grandioso” y negando que se trate de un regalo personal.
Trump afirmó que, de finalizar su segundo mandato en 2029, el avión sería trasladado a su futura biblioteca presidencial, cerrando cualquier posibilidad de beneficio privado.
Boeing retrasado y nueva alternativa presidencial
La aceptación del avión surge en medio de frustraciones del expresidente con Boeing por los continuos retrasos en el desarrollo de los nuevos Air Force One.
Durante su primer mandato, Trump firmó un contrato por 3.900 millones de dólares para construir dos Boeing 747-8 adaptados para uso presidencial.
Sin embargo, el proyecto está retrasado por al menos cinco años, y su entrega se ha pospuesto hasta 2029 o incluso más tarde.
El Gobierno estadounidense, necesitado de una solución intermedia, parece haber encontrado en el avión catarí una alternativa provisional.
Air Force One catar como símbolo en disputa
Aun así, la polémica sobre el origen extranjero del aparato. Los costos adicionales de conversión y las implicaciones legales y de seguridad continúan alimentando el debate.
Para muchos legisladores, el simple hecho de aceptar una aeronave extranjera como base del símbolo aéreo del poder presidencial estadounidense representa una grieta en la tradición y la seguridad.
Otros ven en el ofrecimiento un ejemplo de cooperación estratégica entre aliados, aunque en un terreno particularmente delicado.
El futuro del avión —y su transformación en símbolo presidencial. Ahora queda en manos de la Fuerza Aérea, que deberá tomar decisiones técnicas bajo fuerte presión política.